, emiliano

un pie y viceversa



un pie y viceversa
Despiertas queriendo recordar, el sueño que acabas de olvidar. Caminas al café de costumbre, la señorita que atiende saluda, pregunta y dice algunas cosas que no llegan a tu cerebro, como si las palabras se desvaneciesen en el aire saturado de sonidos, que no logran más que aturdir tu mente. Respondes apenas asintiendo, a las personas que saludan, compartes un espacio con ellos pero no sabes quiénes son, no saben quién eres. Te piensas solo, rodeado de millones. Es apenas el primer día de la semana, tu panza comienza con cosquilleos, no sabes si es porque no has desayunado y pasa de medio día, o tus pensamientos se desparraman hasta la boca del estómago. No te puedes concentrar y hacer lo que piden que hagas, sales del lugar entonces, tus compañeros preguntan si está todo bien, a lo que asientes sin escuchar, sin mirar. Caminas cada vez más rápido y sin volver la cara un instante, corres tan rápido como puedes.

un pie y viceversa / un pie y viceversa

Despiertas queriendo recordar, el sueño que acabas de olvidar. Caminas al café de costumbre, la señorita que atiende saluda, pregunta y dice algunas cosas que no llegan a tu cerebro, como si las palabras se desvaneciesen en el aire saturado de sonidos, que no logran más que aturdir tu mente. Respondes apenas asintiendo, a las personas que saludan, compartes un espacio con ellos pero no sabes quiénes son, no saben quién eres. Te piensas solo, rodeado de millones. Es apenas el primer día de la semana, tu panza comienza con cosquilleos, no sabes si es porque no has desayunado y pasa de medio día, o tus pensamientos se desparraman hasta la boca del estómago. No te puedes concentrar y hacer lo que piden que hagas, sales del lugar entonces, tus compañeros preguntan si está todo bien, a lo que asientes sin escuchar, sin mirar. Caminas cada vez más rápido y sin volver la cara un instante, corres tan rápido como puedes.

un pie y viceversa / un pie y viceversa

Semanas han pasado. Autos, trenes, aviones y finalmente un burro, te han llevado a este pastizal en el que lo abandonas, al comenzar a caminar por una ladera de piedra. El animal intenta seguirte, pero no puede dar un solo paso en este terreno, parece entender por que es que lo dejas, se hecha al suelo y te sigue con la mirada hasta perderte. Una página blanca a la mitad de la nada, una textura perfecta que no permite palabras ni sonidos. Tintas o sustancias de colores que la impregnen, serán insignificantes para las dimensiones de ese espacio.

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Semanas han pasado. Autos, trenes, aviones y finalmente un burro, te han llevado a este pastizal en el que lo abandonas, al comenzar a caminar por una ladera de piedra. El animal intenta seguirte, pero no puede dar un solo paso en este terreno, parece entender por que es que lo dejas, se hecha al suelo y te sigue con la mirada hasta perderte. Una página blanca a la mitad de la nada, una textura perfecta que no permite palabras ni sonidos. Tintas o sustancias de colores que la impregnen, serán insignificantes para las dimensiones de ese espacio.

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